Nueva década, nuevos países, nuevos objetivos

El 18 de octubre de 2009, en Río de Janeiro, traficantes de drogas abatieron a tiros un helicóptero de la policía durante un tiroteo entre bandas rivales, en la favela Morro dos Macaco.

 

Se produjo un intenso y rápido intercambio de mensajes de texto (SMS) entre la Fundación Bernard van Leer y CECIP (organización contraparte) para comprobar que nadie corría peligro, que el centro para niños de la comunidad que apoyamos en la favela había cumplido efectivamente su función como refugio seguro, y para expresar solidaridad y preocupación.

 

¿De verdad pueden los niños formarse y desarrollarse en una atmósfera de violencia tan extrema? Claro que lo hacen, pero ¿no deberíamos tratar de abordar estas cuestiones de importancia capital de un modo sistémico?

 

Este incidente, entre muchos otros, constituyó un momento aleccionador que nos hizo reflexionar sobre los serios problemas que afrontan los niños, y que no se abordan lo suficiente.

 

En el nuevo año, la Fundación Bernard van Leer comenzará a invertir en nuevos objetivos. Quisiera aprovechar esta oportunidad para desear a todos un feliz año y compartir con ustedes estos nuevos retos, así como otros cambios importantes que estamos emprendiendo.

 

Reducir la violencia en la vida de los niños pequeños

 

Nuestro primer objetivo en 2010 será reducir la violencia en la vida de los niños pequeños. En lugares como Israel, Colombia, Brasil y México, hemos visto que la violencia obstaculiza gravemente el trabajo que la Fundación lleva a cabo habitualmente en el ámbito del aprendizaje temprano.

 

Por las investigaciones llevadas a cabo, sabemos que presenciar o experimentar violencia a una temprana edad es el mejor predictor de la violencia en la edad adulta, y que una experiencia precoz de violencia puede perjudicar de manera permanente al desarrollo cerebral.

 

Además, la violencia repercute de manera desproporcionada sobre los niños más pequeños. Los índices de homicidio de niños de entre cero a cuatro años únicamente se ven superados por los de adolescentes de 15 a 17 años.

 

Resulta sorprendente que el impacto de la violencia sobre los niños pequeños apenas esté presente en la agenda global. No fue hasta el año 2006 cuando la ONU preparó su primer informe sobre la violencia en la vida de los niños; por lo tanto, éste es un ámbito en el que podemos aprovechar nuestra experiencia previa para realizar una importante contribución.

 

Llevar a escala inversiones de calidad para el aprendizaje temprano

 

Nuestro segundo objetivo es llevar a escala inversiones de calidad para el aprendizaje temprano. Durante más de cuarenta años, la Fundación Bernard van Leer ha estado modelando y defendiendo las inversiones en el aprendizaje temprano. En la actualidad, el 41% de los niños de todo el mundo cursan educación preescolar, y los mayores índices de aumento de la cobertura son los de los países en vías de desarrollo.

 

Sin embargo, aunque existe un sólido apoyo global por llevar a escala el aprendizaje temprano, no siempre se hace de manera que resulte eficiente en términos de costos y de forma que se mantenga la calidad. No hace mucho, sufragamos una investigación del Instituto Brookings que muestra que cuatro de cada cinco intentos de crear programas nacionales no lograron abordar las crecientes desigualdades en materia de equidad.

 

En otras palabras, los programas nacionales de educación inicial no llegan a los niños más desfavorecidos. La Fundación Bernard van Leer puede contribuir a dar respuesta a la cuestión de cómo llevar a escala un programa sin que ello repercuta negativamente en la calidad de la inversión. Nuestras experiencias en Perú y Polonia se dirigen ya al reto de la equidad.

 

Mejora del entorno físico de los niños pequeños

 

Nuestro tercer objetivo es mejorar el entorno físico en que viven los niños pequeños, quienes se enfrentan a una serie de problemas de salud y seguridad derivados de un medio físico deficiente. De los cinco determinantes básicos de la salud, el quinto (el entorno físico) es el que recibe menor atención.

 

La Organización Mundial de la Salud calcula que un tercio de las enfermedades infantiles están causadas por entornos físicos deficientes. El índice es doce veces mayor en los países en vías de desarrollo. Sorprendentemente, cada año las lesiones y el SIDA ocasionan la misma proporción de muertes de niños menores de cinco años.

 

No hemos podido hallar una sola organización internacional dedicada a la infancia que centre sus esfuerzos en la mejora del entorno físico en que viven los niños, aun cuando cambios sencillos en el desarrollo urbano, en los espacios en que habitan, o el alojamiento en viviendas asequibles a familias de bajos ingresos pueden tener un gran impacto en la reducción de los riesgos a la salud y la seguridad de los niños pequeños.

 

Estos nuevos objetivos prosiguen la trayectoria de la Fundación Bernard van Leer para pasar de la financiación de proyectos individuales a la financiación de programas. Y para conseguir mayores resultados, seguimos centrando nuestros esfuerzos en una menor cantidad de países. Los objetivos nos permitirán también ejercer una mayor influencia sobre los problemas acuciantes que limitan las oportunidades de los niños pequeños.

 

Nuestra nueva orientación geográfica

 

Vamos a trabajar para reducir la violencia, mejorar la seguridad e incrementar las oportunidades de aprendizaje de los niños pequeños en Perú, India, los Países Bajos, Israel, Uganda, Turquía, Brasil y Tanzania.

 

Limitamos a estos países nuestro compromiso con estos nuevos objetivos para lograr un mayor impacto. La concentración de los recursos nos permitirá redoblar nuestras inversiones en muchos países a medio plazo.

 

Además, en el transcurso de los próximos dos años, proseguirán los objetivos relativos a las transiciones y a las cuestiones de cuidado en países seleccionados. En el Caribe, México y Sudáfrica continuaremos mejorando las prácticas de cuidado para los niños más pequeños. En India y Perú proseguiremos la consecución de los objetivos de aprendizaje temprano perfilados en las transiciones. En otros países, y a escala global, culminaremos los programas sobre transiciones, cuidado y diversidad.

 

Ya no disponemos de los recursos para trabajar tan extensamente por todo el mundo como hemos hecho en el pasado. Echaremos en falta el trabajo con muchas organizaciones e individuos con los que hemos establecido relaciones duraderas. Sin embargo, mantendremos nuestra presencia en cada continente y continuaremos compartiendo los conocimientos que hemos adquirido en todo el mundo.

 

Nos sentimos orgullosos de lo que hemos podido conseguir junto con nuestras organizaicones contrapartes durante los últimos sesenta años en el ámbito del desarrollo de la primera infancia. Mi deseo es que sigamos trabajando juntos en el futuro para garantizar que los niños de cualquier lugar puedan desarrollar plenamente su potencial innato.

 

Lisa Jordan, Directora ejecutiva, 19 de enero de 2010

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