Un movimiento creciente a favor de los niños de Ciudad Juárez

Lisa Jordan, Directora Ejecutiva, 22 de junio de 2010

Durante el último año y medio, Ciudad Juárez se ha convertido en uno de los lugares más violentos del mundo. En 2009 se cometieron 2.600 homicidios, y en lo que va de año han muerto ya 1.086 personas, en su mayor parte debido a la violencia callejera en relación con las drogas.

 

El ejército mexicano ha hecho de la ciudad su residencia permanente. Es posible imaginarse los efectos que esto tiene sobre los miembros más vulnerables de la sociedad de Ciudad Juárez, los niños: al menos 900 niños han muerto en los últimos 3 años, y más de 10.000 han quedado huérfanos.

 

Incluso antes de que los niveles de violencia se dispararan, cientos de miles de niños pequeños crecían ya en el temor y el peligro. En el verano de 2008, la Fundación Bernard van Leer, en cooperación con las organizaciones Ririki Intervención Social, Mesa de Infancia y Caminos Posibles, comenzó a explorar el potencial de trabajo en Ciudad Juárez. El estudio realizado arrojó algunos resultados asombrosos y desconcertantes.

 

La participación de la mano de obra femenina era la más elevada del país, con un 58,8%, aunque únicamente existían 10.000 plazas de guardería. Con una población de 137.000 niños de 0 a 4 años de edad, miles de niños tienen que arreglárselas solos durante el día, o quedan al cuidado de hermanos apenas mayores que ellos. El 85% de los niños de 6 a 8 años que fueron consultados expresaron su temor o desconfianza hacia alguna persona del vecindario –en su mayoría miembros de bandas, traficantes de drogas, asesinos o drogadictos–, pero algunos de ellos mencionaron también a la policía.

 

Para mejorar la situación, comenzamos por apoyar las iniciativas locales destinadas a organizar y a optimizar espacios seguros para los niños pequeños en algunas de las zonas más desfavorecidas de la ciudad. Sin embargo, no tardamos en darnos cuenta de que nuestros esfuerzos estaban demasiado localizados para lograr el tipo de cambio que se requería, especialmente después de la escalada de violencia de finales de 2008. Además, los proyectos que estábamos financiando se hallaron en peligro. Una organización casi llegó a tener que cerrar sus puertas cuando los miembros del consejo, por temor a la inseguridad, se trasladaron al otro lado de la frontera con los Estados Unidos. Los trabajadores de las guarderías informaban de amenazas de extorsión por parte de las bandas y del crimen organizado.

 

Siguiendo el consejo de nuestras organizaciones contrapartes locales, trasladamos nuestro apoyo a una campaña nacional para desarrollar una política exhaustiva para la protección y el cuidado de los niños. A medida que tomaba forma la respuesta coordinada a la violencia en Juárez, quisimos asegurarnos de que no se olvidara a los ciudadanos más jóvenes, y de que se escuchara su voz a la hora de determinar el mejor modo de defender sus propios intereses.

 

Es mucho lo que se debe conseguir durante los próximos meses y años para que se produzca el cambio verdadero y prolongado. Pero hay signos positivos. A finales de abril de 2010 se lanzó la campaña “Hazlo por Juárez”, en la que activistas de la sociedad civil de todo el país desarrollaron conjuntamente una propuesta política, y para la cual se solicitará el apoyo de los candidatos a los puestos de alcalde y de gobernador para las próximas elecciones. El grupo de Facebook Hazlo por Juárez ha aumentado a cerca de 2.000 miembros procedentes de todo el país (y de otros lugares) en sus primeros dos meses de existencia, y su número sigue incrementándose día a día. Los medios de comunicación, incluyendo la prensa nacional y local, la CNN México y periodistas de países como los Estados Unidos, Brasil, Japón y Australia han comenzado a dar cobertura a la situación de los niños pequeños. Instituciones gubernamentales del país, como los departamentos ministeriales de Educación, Sanidad y Desarrollo Social han abierto una ronda especial de oportunidades de financiación para las organizaciones de Ciudad Juárez.

 

Es más importante que nunca asegurar que este impulso se traduzca en resultados para los niños de Juárez. La Fundación Bernard van Leer se siente orgullosa de formar parte de este creciente movimiento por el cambio positivo para los niños de Ciudad Juárez.

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